Ubicado en una de las calles más emblemáticas del barrio de Salamanca, este piso de 350 m² ha sido completamente reformado para reinterpretar la elegancia clásica con un lenguaje contemporáneo.
El diseño parte de una base arquitectónica sólida — techos artesonados, molduras de yeso y suelos de roble en espiga — que se combina con una cuidada selección de materiales nobles, texturas naturales y una iluminación sutil que realza la profundidad de los espacios.
El salón principal, presidido por un panelado en madera natural que enmarca la televisión, conecta visualmente con el comedor y la cocina, generando una continuidad fluida y sofisticada. En la cocina, el mármol veteado y los tonos oscuros aportan carácter y contraste frente a la luminosidad general de la vivienda.
Cada dormitorio ha sido diseñado con su propio vestidor y baño en suite, priorizando la funcionalidad sin renunciar a la estética. El resultado es una vivienda que transmite calma, equilibrio y elegancia atemporal — un espacio concebido para vivir con confort, armonía y belleza en cada detalle.
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